Hacer estimaciones sobre costes y plazos es muy complicado. En general, los humanos somos muy malos estimando cuánto tiempo necesitaremos para realizar una tarea, y más todavía si la estimación tiene implicaciones económicas.
Cuando un posible cliente solicita una cotización para un proyecto, uno se enfrenta a dos grandes riesgos:
La experiencia nos va enseñando que las estimaciones sobre tareas pequeñas son más fiables, y que la mejor manera de ajustarse al tiempo realmente necesario para un proyecto es dividirlo en fases, y cada fase en tareas, y luego estimar cada tarea individualmente.
En muchas ocasiones puede resultar útil conocer los tiempos medios por tarea en proyectos pasados. Calculamos nuestra velocidad real de resolución de tareas a partir de proyectos ya realizados y la usamos para comprobar si una estimación sobre un nuevo proyecto está siendo demasiado optimista.
Y en cualquier caso, todos debemos entender que existe un grado de incertidumbre inherente a cada proyecto, y que es imposible dar una fecha concreta de lanzamiento aunque nos gustaría. Cualquier estimación de plazo para un desarrollo de software a medida debe ser necesariamente aproximada, con una precisión tanto menor cuanto mayor sea el número de tareas a realizar a las que el equipo (incluyendo al cliente) no se haya enfrentado nunca.
Al final, aprendemos que es mejor no meterse en proyectos con plazos poco realistas: nadie sale ganando.
By A www.autson.com
Comentarios (0)